martes, 4 de septiembre de 2007

Un día en Chicago

Nos encontramos ya en Chicago, una ciudad en la que contrastan los rascacielos con las calles de Al Capone y la ley seca vistas en las películas. Una curiosa combinación que la hace bastante atractiva al turista.



En un parque en el que había una especie de festival musical, descubrimos una judia de proporciones gigantescas de color metalizado en el que se reflejaban los edificios que le rodeaban.



Numerosos curiosos, entre los que nos encontrábamos, alucinamos con su estética.



Encontramos a unos bomberos de servicio, que curiosamente, también tenían tiempo de hacerse fotos con los transeuntes. En este caso, como se aprecia en el video, fue un chaval el que se hizo las fotos con los profesionales del fuego.



Continuamos nuestro paseo por las calles principales, sintiéndonos bastante cómodos con el entorno y la escasa masificación de la ciudad.



Al atardecer nos decidimos a subir en uno de los rascacielos más emblemáticos, en los que se podía hacer uno fotos con diversos escenarios, como por ejemplo, esta viga que simula estar en lo alto de un edificio.



También proporcionaba el entorno adecuado para poder actuar como limpiacristales en lo alto del edificio.



Como hemos mencionado, allí arriba las vistas eran impresionantes.



Para finalizar ese gran día, se hizo realidad otro de mis sueños: Conocer el 'House of Blues' de Chicago, fruto de la unión de los 'Blues Brothers'. Allí disfrutamos de buena música en directo mientras tomábamos una cerveza.



Nos fuimos a dormir no muy tarde, ya que al día siguiente nos esperaba el inicio de los 4800 kilómetros que ibamos a recorrer en dos semanas.

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