viernes, 14 de septiembre de 2007

Salimos de Chicago

Nos levantamos de la cama, dispuestos a iniciar el largo viaje por la Ruta 66, pero fue entonces cuando una gran duda nos asaltó ¿de qué punto de Chicago sale concretamente? Sí, teniamos un mapa de EEUU donde figuraban las carreteras principales, pero debido a las dimensiones del país y la escala del pedazo de papel que teníamos delante de nuestras narices, resultaba tremendamente complicado aclararse con la carretera a tomar.

Finalmente, concluimos que todas las ciudades debían parecerse y Chicago tendría una especie de M-30 al igual que Madrid. Así que, decidimos hacer uso de nuestro maravilloso instinto de gente de ciudad y... acabamos en la parte chunga de la ciudad, que debía de ser parecido más bien al Bronx de Nueva York.

Incómodos en esa zona de la ciudad, completamente marginada, preguntamos cómo salir de allí a varios residentes de la zona (los que más confianza nos llegaron a inspirar). Todos nos daban indicaciones contradictorias, hasta que por último, logramos salir de allí gracias a las indicaciones de unos amables bomberos, que también nos recomendaron por nuestra seguridad bajar los seguros del coche y subir las ventanillas.

Ya felices por abandonar la ciudad, encontramos a la afueras la típica tienda de venta de coches de segunda mano, que tantas veces habíamos visto en películas. Cuales paleturcios que eramos, nos bajamos del coche para hacer videos y fotos... cualquiera que nos viera a saber qué pensaría '¿haciendo fotos a una tienda?'



Una vez en la autopista y ya orientados según nuestro magnífico mapa, logramos conseguir el objetivo ¡¡¡encontramos la Ruta 66!!!



Más tarde nos hizo ilusión desayunar unos perritos en la típica cafetería americana, en la hicimos uno de los grandes descubrimientos que iba a regir nuestro viaje: Se paga una vez la bebida y puedes repetir todas las veces que quieras ¡¡¡gratis!!!



En dicha cafetería un amable camionero parco en palabras, nos regaló un mapa del estado de Illinois que nos facilitó bastante la localización de carreteras.

Sorprendidos por la amabilidad de toda la gente que nos estabamos encontrando hasta el momento, continuamos avanzando por la ruta. Fue entonces cuando nos percatamos, que había una pareja de moteros en una harley que llevaba un buen rato delante. Parecía que seguían la ruta 66 al igual que nosotros. Se hacían saludos con otros moteros que se cruzaban en la carretera con un movimiento de dedos muy particular, que supusimos debía de ser específico de esta gente. Fueron tantas las veces que nos adelantemos en el asfalto, que ya nos saludabamos cuando ocurría. Nos encariñamos tanto con ellos, que les bautizamos como Tato y Chirla. Siempre os recordaremos ;)



Más tarde, pasamos por la zona de las fraternidades de la Universidad de Illinois. Abusando nuevamente de nuestra cara dura, me colé en una de ellas grabando con el móvil. En el video se ve claramente como me enmarrona un tío y salgo discretamente por la puerta :D



No sabemos en qué momento de la tarde perdemos la Ruta, pero eso nos posibilita encontrar un tren de mercancías parado bastante chulo.



Empezaba a anochecer y teniamos que encontrar alojamiento. Al día siguiente ya intetaríamos encontrar la ruta nuevamente. Así que encontramos un motel regido por unos hindues, en un pueblo llamado Taylorville y nos dispusimos a buscar un bar, para tomar unas cervezas por lo bien que lo habíamos hecho.

Lo que no imaginabamos es lo que nos deparaba nuestra noche de cervezas...

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