domingo, 2 de diciembre de 2007

En un pispás en Oklahoma

Como dijimos en el último post relacionado con la Ruta 66, cruzamos en menos de 1 hora el tramo que correspondía al estado de Kansas. Así que, rapidamente llegamos a ¡Oklahoma!



Aunque llevabamos ya tiempo mamando de la cultura americana, creo que este tramo fue en el que fuimos plenamente conscientes de que cada vez nos adentrábamos más en la América profunda. Disfrutábamos con todas las grandes y pequeñas diferencias que encontrábamos respecto al mundo del que veníamos.

En la carretera encontramos una ranchera con un tío durmiendo en la parte trasera.



En un pueblo por el que pasamos, encontramos al típico presidiario con su uniforme. Cierto, yo también creía que eso solo lo veíamos en las películas... pero la realidad en este caso, está a la altura de la ficción.



Los sitios en los que tomábamos las cervecitas de celebración de fin de jornada, también empezaban a ser pintorescos.



La gente de los pueblos montaba museos con trastos que tenían de sus antepasados o donaciones de otras personas. Entramos en uno de esos museos regido por un anciano bastante majete. Este hombre tenía allí hasta un ford de los antigüos, que lo mantenía en perfecto estado y aún funcionaba.



Disfrutando del viaje, lo que desconocíamos era que al día siguiente ocurriría algo que podría haber truncado el objetivo del viaje... (qué emocionante lo he terminado ¿eh?).

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