Una vez en Chicago, recogimos en el aeropuerto nuestro flamante buga, un 'Dodge' rojo la mar de grande: 3 hileras de asientos y un amplio maletero.
Delante del volante, me dispose a poner en marcha nuestro querido carruaje que tantos momentos iba a compartir con nosotros. Pero claro, al ser automático, no tenía ni puñetera idea de cómo funcionaba la historia.
Tras llamar al encargado del renting y recibir unas breves lecciones de todo a 100 en tan solo 1 minuto, logré arrancar el coche. Y lentamente nos alejamos del aeropuerto, mientras el encargado del renting sollozaba diciendo adiós con el pañuelo, cual despedida de un ser querido en un funeral.
Os dejamos este video, con los primeros kilómetros en la autopista de Chicago.
martes, 28 de agosto de 2007
Recogiendo coche en Chicago
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